Se llegó la fecha, esa que contaba cómplice con un “hoy te
amo mas que ayer” mentiría si digo que no planeaba nada, imagine más de tres
maneras de hacer mucho más especial un 14 de noviembre cualquiera… lo recuerdo
con perfección, tu traje obscuro, el frío, el cielo en el suelo, intentos
fallidos durante el día para poder vernos hasta que llego la noche… tus ojos
pequeños y tu sonrisa, no importaba dónde, cómo, por qué motivo, esa sonrisa
siempre me hacía sacarme el corazón… me tomaste de la mano y en un beso ambos
supimos que éramos, tu y yo, uno.
Se llegó la fecha y esta muy lejos de ser lo que esperaba,
ninguno menciono nada, tal vez ni siquiera lo recordaste, planeaba desaparecer,
que no me encontraras, quería estar lejos y no pude… ahí estabas tu, del otro
lado de la mesa, intentando descifrar los garabatos de una pared, escondiendo
tus manos en las mangas de una sudadera por tu extrañaba vergüenza de traer,
según tú, las uñas largar.
En ambas miradas habitó un tristeza, un vacío… cuatro meses
atrás solo bastaba estar uno frente al otro para que el resto del mundo
desapareciera…
Que triste es irse poco a poco… que triste es verse cada vez
mas lejos… que triste es estar lejos de quien se ama… que triste es que dos
partes tengan que renunciar a estar juntos… que triste es estar y no existir,
haber estado… ya no estar más.
Y entre intentos de sonrisas conversamos, sobre planes a
futuro que nos involucraba pero ya no en un nosotros… discutimos, callaste y al
final sin importar que tan inundada me encontrara en ese preciso instante tuve
que ser yo la que nos sacara de ese hoyo en el que estábamos cayendo. Y de lo
poco que decidiste hablar tu “te perdí” fue lo que me faltaba para entender
todos mis porqués… hubiera dado cualquier cosa para que desaparecieras por
siempre de mi mundo, de mi historia, hubiera dado cualquier cosa para que
siempre te quedaras.
No te quería lejos, no te quería cerca… simplemente ya no te
quería en mi vida.
Mi consuelo se convirtió en la duda de saber si mentiste o
decías la verdad… si me quisiste o nunca lo llegaste hacer…
Por más de 60 noches rompí la noche a llantos y recuerdos,
no comprendía cómo ignorabas o de plano no te importaba ver o sentir que a la
mujer que le sisabas enormes sonrisas, se encontraba del otro lado de la mesa,
jugando con los cubiertos, contando los cuadritos del mantel, buscando
cualquier escusa para evadir los ojos en los que amaba verse reflejada.
Las nubes bajaron frías hasta el suelo, la falta de luz
anunciaba el finito del día… ya no volvería a haber un 14 de noviembre… pero quiero
que sepas que a pesar de todo lo esperé con la misma ilusión…

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