martes, 8 de diciembre de 2015

... El alma pesa más ...

“Después de la tempestad, llega la calma”  hoy esa frases tan trillada me enfada, justo cuando pienso que la tormenta esta por saldar, ésta solo parece tomar más fuerza… la calma no llega.
Los rayos del sol no emergen al amanecer, solo existe nubes que enturbian la vista volviendo el horizonte obscuro, gris, triste…  prorrumpe el viento frío.
Cada nube es el resultado vehemente de las lágrimas de mi interior, yo misma propicio éste frío y hostil contexto… aun que lo intento, no puedo evitarlo, simplemente no puedo…
Los días pasan y respirar duele, el alma pesa… aun así levanto la cabeza para continuar, levanto la cabeza para evitar  acabar empapada en llanto… y ahí me encuentro con el recuerdo de un pasado perfecto, me persigue… me encuentro de nuevo son su sonrisa, con su mirada… de nuevo me encuentro ese amor que se le ha olvidado despedirse, que no se ha ido…
El día sigue, la rutina continúa… una mueca torcida es el resultado del intento fallido de las sonrisas que la gente que me rodea pretenden provocar… a veces esbozar una sonrisa es imposible, quisiera que guardarán silencio y solo me abrazaran, pero no lo digo, temo romper en llanto incontrolable… solo quiero ese abrazo,  ese que es el único que hoy puede juntar todos mis pedacitos y construirme el alma derrotada…
El peor sabor del día es deber continuar la vida como si nada pasara… seguir los días con la melancolía rasgándome las entrañas, con el monstro del recuerdo que se alimenta de cada lágrima que trago, no me duele el corazón, me duele el alma que es mucho peor.

Y así pasan los días… solo para darme cuenta que al caer el sol, el alma pesa más, las noches se han vuelto largas y los sentimientos caen inconsolables sobre la almohada en estado recurrente, conservando la esperanza de que mañana estaré mejor.

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