lunes, 4 de julio de 2022

... Alguna vez soñé ...

 

La alarma vuelve a indicar el inicio del día, una pequeña rachita de luz entre las pesadas y púrpuras cortitas de mi ventana me lo confirman. Esos primeros parpadeos siempre me cuestan más que los últimos al terminar el día.

Ahí vamos de nuevo, desentumiendo las ganas que rescato de mis pasos cansados; hay días que las primeras gotas de agua fría sobre mi espalda no me hacen ni cosquillas, las primeras horas del día siempre carezco un poco de vida.  

Con los ojos cerrados busco entre mis pensamientos alguna razón para poder sentir un brinco de entusiasmo y hacer de esta monserga algo más amable. A veces recuerdo los días que al despertar me asomaba por la ventana para llenar mis pulmones de aire frio y fresco, y al exhalar esbozaba una gran sonrisa, como quisiera hoy que esa ventana no estuviera ahí.

Mi parte favorita siempre es el primer sorbo de café, hoy recordé cómo alguna vez soñé con despertar con el aroma del café hecho por alguien más, levantarme de la cama y que no estuviera tan vacía, que mi cepillo de dientes tuviera un compañero y que el closet estuviera lleno de ropa de dos.

Nuevamente vuelvo a buscar entre mi mente una excusa para no quedarme en el hoyo, miro el reloj, otra vez tarde… hoy recordé cómo alguna vez soñé tanto.




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