Otra vez mi imagen ante el mismo espejo, otra vez el mismo reflejo fácil que no cambia desde hace tiempo...
Las huellas de algún “te quiero”
sobre la pared, la cama desecha de noches de insomnio, los charcos de tardes de
lluvia bajo mis pies, las lágrimas escondidas en un frío dormitorio...
Mi vida perdida en un “suma y resta”,
en el que se restan las horas y se suman los sueños rotos...
Y yo trato de ser poeta de mi
destino, inventar los versos que unan mis caminos, las frases, las
miradas... tratando de desafiar, inútilmente, a la suerte que se burla de mí a
mis espaldas...
Y no puedo evitar soltar una
carcajada sabiendo que, inevitablemente y sin remedio, seguiré inventando el
modo de vivir en sus pensamientos, de ser la guerrera en un cuento de hadas;
aunque la realidad me encuentre desvelada infinitas noches ante el mismo
espejo...

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