
Duerme el mundo en el frío silencio de la noche calma… la oscuridad no espera, el reloj no pasa lista… nadie nos conoce, nadie nos busca, nadie nos encuentra… solos… nos sorprende la luna, desnudos en algún rincón de la madrugada… mis manos resbalan por tu espalda y dibujan tus caderas; tu boca recorre mis senos, que se estremecen con el tibio roce de tus labios…
Son tus ansias las que desvisten mi inocencia y me cubren de este deseo que me roba la calma y me hace perder el control…
Me desgarro entre tus brazos… me alimento de tus labios… respiro tu respiración…
Mis ojos buscan tu mirada enloquecida, tus palabras ansían mi aprobación…
Me subo a tu cintura… me besas entre suspiros… me haces el amor…
Una…
otra…
y otra vez…
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